La Felonía de Melkor

  1. Introducción.

    Antes de entrar de lleno en los Elementos mágicos, debemos aclarar dos cosas. Primero, no vamos a profundizar en las reglas técnicas y las tablas de normativa para el uso de la magia en la Tierra Media de Rolemaster, si no que nos limitaremos a explicar su uso y aprendizaje desde un marco teórico. Y segundo, como se ha visto y se seguirá viendo desde este marco teórico, la magia no estaba concebida para entrar en Arda, y mucho menos para que cualquiera pudiera usarla. Fue Melkor quien desequilibró esa idea primigenia y urdió todo un plan, minuciosamente desarrollado para que la magia accediera a la Eä visible y pudiera interpretarse y por consiguiente usarse, mientras sus Hermanos trabajaban en las Obras encomendadas por Eru.

    Ejemplo de despliegue de Poder (frente a un simple sortilegio)

    Pues sépase que Melkor, en sus osadas hazañas de espiar a Eru, se percató de que el Único tenía en mente algo más allá de la Creación, algo más allá de en lo que trabajaban los valar. El trabajo de los valar sólo sería el escenario. Eru tramaba algo mucho más ambicioso. La LLama Imperecedera: la inteligencia y el libre albedrío. Y Melkor, ya desde el principio, trabajó teniendo en cuenta ese ulterior propósito.

    Permitiría a las nuevas criaturas que disfrutaran del poder de los espíritus primigenios y así se los ganaría para su causa, ya que, de sus incursiones en los dominios de Ilúvatar dedujo que el Único no se entremezclaría en los asuntos de Arda como hacía entre los valar, y así tendría así el campo despejado. Tan sólo tendría que burlar a sus Hermanos y empezaría a trabajar desde el principio para tener toda la ventaja posible.

    No se sabe a ciencia cierta si ideo los Gassathnath para este fin, o simplemente los pudo aprovechar por fortuna, ya que no se sabe desde cuando Melkor tuvo esas ideas de sedición y conspiración. De recelo y odio. Y más parece que los Gassathnath los ideará para impresionar a Vairë o por incontenible creatividad que para hacer el mal. Sin embargo, el caso es que posteriormente los usó, junto con otras artes, en contra de la voluntad de todos para que los restos de la Música de los Ainur entrarán en la Eä visible, la tridimensional.

    Y también había trabajado en las herramientas que permitiría controlar esa magia a los frágiles Pueblos que habitaban Arda. Melkor desarrolló cómo sentirla, cómo interpretarla, cómo dominarla y usarla. Y que todo el mundo, si reunía las características necesarias, pudiera hacerlo. Como se verá, subestimó demasiado la intervención de los valar y su plan quedó truncado, pues fue derrotado y encerrado, y su legado prohibido, y su nombre mancillado. De tal manera que su nombre fue prohibido y esos usuarios de la magia en los que tanto había pensado, ni siquiera sabrían nunca que fue él el artífice de que pudieran usarla. De que estuviera ahí.

    El único de los Pueblos Libres, o al menos el principal de los que se atrevieron a tirar de la manta en todo este asunto fue Fëanor, por principios y convicción. El Bien y el Mal eran conceptos difusos, pero la Verdad estaba ahí, y eso sí que era inmutable. No lo entendieron así los valar y sus coetáneos, y por ello fue también vilipendiado y desprestigiado. La verdad no debería saberse; si había magia en Tierra Media que fuese por obra y gracia de Eru y los valar... ¿para qué tendrían que saber más? Y Melkor debería estar finiquitado por traicionar a Eru y a los valar, así como todo su Legado. Además, su mal, la magia, se iría retirando de Arda poco a poco. Hasta que no quedara resto de ella. Y sólo se susurraría en las antiguas leyendas. Para ello Melkor debía ser defenestrado, así como sus Servidores y su Legado. Y también todo aquel que quisiera sacar a la luz parte de esa verdad que nunca debió ser.

    El Flujo versus Los Eventos.

    Hay que aclarar que existen dos formas de entender y utilizar la magia. Tal y como la usan los Espíritus Primigenios de la Creación, que son parte de ella porque así lo quiso Eru: y que dominan el arte de Fluir (el maná). Y tal y como la utilizan los inmigrantes de la magia o profanadores de la misma, los llamados hechiceros: a través de Eventos, y que dominan el arte de Canalizar (el maná).

    La primera es magia en estado puro: Música, y se denomina Poder; la segunda, podríamos decir que es magia en estado manufacturado, empaquetado y encriptado, en forma de sortilegios. Es decir, que un hechicero lanzará un sortilegio pero un maiar usará su Poder, aunque los dos invoquen una bocanada de Fuego. Véase un Balrog vs un Mago.

    Entre las herramientas que desarrolló Melkor para el control y manipulación de dicha magia había tres sobre las que fundamentó la base: el Lenguaje Arcano, las Runas y los objetos mágicos. Todos podrían establecer esos Eventos de los que se valdría Melkor para acceder a las Fuentes de Poder: a los propios valar y a los más poderosos maiar.

    Un Demonio primigenio contra un Hechicero

    Los valar pronto enviaron Heraldos para combatir a Melkor, pero aunque el vala caído no pudo contra los Señores de Arda, así éstos, no pudieron contra su Legado. La magia estaba ahí y ya no había manera de eliminarla sin interactuar de forma extremadamente violenta con la ulterior obra de Eru: los Pueblos Libres. Y los valar sólo podían actuar con la mayor sutileza respecto a las criaturas de Ilúvatar. Era algo así como prohibir el pirateo de películas y música en la Red. Puedes detener a los principales responsables, puedes cerrar las principales webs de descarga ilegal, pero es imposible controlar a todos los usuarios que en mayor o menor media, con mayor o menor juicio, van a seguir descargando contenidos con copyright desde Internet.

    Así, finalmente, una vez caído Melkor, simplemente dejaron una serie de vigilantes en Tierra Media: primero Tom Bombadil (el lameculos de los valar como decía Melkor) lo haría por tierra, y Baya de Oro lo haría desde los ríos que irrigan Arda; los Ents lo harían desde los bosques, y Ossë desde el mar. Posteriormente entrarían en acción los Istari, cuando Sauron intentó rehacer el Legado de Melkor y supuso una amenaza considerable, ya que intentaba ir más allá, e incluso quería sumir Tierra Media en su propia negrura y resentimiento. Nótese que una de las limitaciones que sufrieron los Istari fue precisamente esa: pasaron de poder usar su Poder a tener que lanzar 'simples' sortilegios. Tal fue la volunta de los valar para que Arda se desequilibrara lo menos posible

    Así, para bien o para mal, la magia siguió ahí. Y los Cónclaves de Magos y las Escuelas de magia supervisarían que su uso fuera moderado y juicioso. Y el Concilio Blanco velaría por todos ellos. Y todo se estabilizó; y de momento, mientras Sauron y Melkor estuvieran a buen recaudo, la cosa estaba controlada, dentro del desequilibrio creado. Simplemente haría falta tiempo y paciencia para limpiarlo. Y así fue. Nótese que a principios de la Cuarta Edad, los elfos abandonaron Tierra Media y con ellos se fue gran parte del Legado de dicha magia. Y a mediados de la Cuarta Edad apenas quedaban ya vestigios de magia.

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