Los Reinos de Poder

  1. BARASARNATH y HAMMENNATH.

    Si Eru creó las cuerdas, y Vairë y Varda las hicieron vibrar de diferentes formas desarrollando el tiempo y las partículas, fue Manwë el que agrupó esas partículas transformándolas en elementos más complejos con los que posteriormente Eru crearía la vida. Los Hombres lo han traducido del Sindarín como ELEMENTOS. Y efectivamente, hace referencia principalmente: al Aire, al Fuego, al Agua y a la Tierra.

    De cómo fluye el Hammennath a través del Barasarnath

    Los guardianes sagrados de este Reino son Manwë, Vàna, Ulmo y Aüle.
    Las profesiones que lo representan son el Mago (Brujo), el Alquimista, el Guardián y, desgraciadamente, también el Teurgo debido a la Disrupción de Melkor de la que ya se hablará.

    Pero había un quinto elemento, una quintaesencia que también estuvo en la mente de Manwë y que era necesaria para equilibrar todos los Reinos y por consiguiente Eä. Así que dejó en manos de la responsabilidad de dar forma a esa quintaesencia o Quinto Reino de Poder. Los Hombres lo han traducido del Sindarín como NATURALEZA. Lo que hizo Yavanna fue Vestir ese Tejido Sagrado para hacerlo bello y sobretodo estable para la futura llegada de los Hijos de Eru. Tiene que ver con la Belleza y lo cambiante, lo que muta, y también con la Vida y la Muerte pues en última instancia proviene del Ainurnath. Por eso en la vida todo es más bello en su juventud y va perdiendo beatitud a medida que la obra de Vairë va haciendo mella en él.

    Los guardianes sagrados de este Reino son Yavanna, Estë y Oromë.
    Las profesiones que lo representan son el Animista (Curandero), el Animalista, el Montaraz pero también el Chamán, según dicen, debido a la Disrupción de Melkor...

    ‘...Y he aquí que un tercer tema brotó de la confusión, y era distinto de los otros... y pareció por último que dos músicas se desenvolvían a un tiempo ante el asiento de Ilúvatar, por completo discordantes...
    De ‘El Silmarillion’ (Ilúvatar sobre el cuarto gran reino de Poder e influencia de Manwë, que finalmente se dividió en dos: BARASARNATH y HAMMENNATH o Quintaesencia).
    Relación entre los Reinos de Poder y los Valar según fue concebido por Eru:
    REINO VALAR
    AINURNATH NÀMO, NIENNA y TULKAS
    TOBANATH VARDA, VAIRË y AULË
    RENNENNATH NESSA, IRMO y MELKOR
    BARASARNATH MANWË, ULMO y VÀNA
    HAMMENNATH YAVANNA, ESTË y OROMË
    Que tras la Disrupción de Melkor quedó finalmente de la siguiente manera:
    REINO VALAR
    AINURNATH NÀMO, NIENNA y TULKAS
    TOBANATH VARDA, VAIRË y MANWË
    RENNENNATH NESSA, IRMO y ULMO
    BARASARNATH MANWË, ULMO, VÀNA y AULË
    HAMMENNATH YAVANNA, ESTË y OROMË
    GASSATHNATH MELKOR
    Así mismo, cada valar disfruta de dos Dominios, de los que se nutren sus obras y sus criaturas:
    VALAR DOMINIOS
    MANWË Aire, Liderazgo
    VARDA Luz, Materia
    ULMO Agua, Temor
    AULË Tierra, Creación
    YAVANNA Naturaleza, Crecimiento
    NÀMO Vida, Muerte
    NIENNA Sabiduría, Compasión
    OROMË Animales, Instrucción
    IRMO Sueños, Mente
    VAIRË Tiempo, Destino
    VÀNA Fuego, Vigor
    ESTË Reposo, Paz
    TULKAS Poder, Protección
    NESSA Música, Arte
    MELKOR Disrupción, Rabia

    El mal llamado Reino de DISRUPCIÓN.

    La música de Melkor era diferente. Siempre fue distinta. Desde el principio lo fue. Y cuando decimos 'principio' nos referimos al Jodido Principio. Cuando los sempiternos valar aún eran retoños. De hecho, muchos hechiceros malignos admiran el valor de Melkor por oponerse a los designios de Eru. Otros simplemente son seducidos por el lado Oscuro, más tentador y zalamero. Y por supuesto, también ha habido individuos, encarnados en profesiones (las de hechiceros malignos), que han sabido entenderla, interpretarla y manipularla. El ámbito del llamado Círculo de Disrupción.

    Entonces la discordancia de Melkor se extendió todavía más, y las melodías escuchadas antes naufragaron en un mar de sonido turbulento. Pero Ilúvatar permanecía sentado y escuchaba, hasta que pareció que alrededor del trono había estallado una furiosa tormenta, como de aguas oscuras que batallaran entre sí con una cólera infinita que nunca sería apaciguada.
    De ‘El Silmarillion’ (El Ainulindalë sobre la Música de Melkor).

    Hubo mucha controversia entre los cónclaves de hechiceros antes de que se tomara la decisión final: El legado de Melkor sería prohibido.

    Pero, ¿era Melkor un infante aventajado que no supo controlar su poder o un inicuo psicópata genocida?¿una deidad desequilibrada indigna de su poder o el único que no se sometió al yugo de Eru?¿Fue el único que pensó por sí mismo o meramente presa de su propia y oscura envidia y corrupción?¿Por qué Melkor era distinto: Fue un error de Eru o lo tenía minuciosamente preparado, quizás para crear un equilibrio en Arda entre el Bien y el Mal? (un equilibrio necesario por alguna extraña razón que se nos escapa)... ¿debemos cerrar los ojos al conocimiento de una entidad tan Brillante sólo por pensar diferente o su legado es pernicioso hasta niveles intolerables y no hay la más mínima duda sobre lo abyecto de su obra?¿podemos realmente prescindir del legado de Melkor?¿Podemos creer la historia únicamente por estar escrita en los Libros?¿Es la historia del Mundo o únicamente la interesada versión de los vanyar?...
    Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas como podremos comprobar más adelante en la sección de 'Los Manuscritos de Fëanor'.

    ... y los Ainur vieron el nuevo Mundo hecho visible para ellos, y era un globo en el Vacío, y en él se sostenía, aunque no pertenecía al Vacío.
    De ‘El Silmarillion’ (El Ainulindalë sobre la Ausencia).

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